La caja cobra, el obrador sabe lo que le cuesta cada receta y la harina que sube te avisa antes de que se note en el margen.
En una panadería el margen se juega en el obrador: una receta que ya no cuesta lo que costaba, una hornada que sobra, un encargo que se olvida. ATAZEL une la caja con las recetas y con las facturas de tus proveedores, así cada venta sabe lo que te ha costado.
Y los registros que pide sanidad se firman en el propio puesto, con un QR, en vez de en una libreta.
Vende aunque se caiga la línea. Cuadra al cerrar.
Ver la funcionalidadSube la harina y el precio del pan lo sabe esa misma tarde.
Ver la funcionalidadSabes que te han subido el precio el día que te lo suben.
Ver la funcionalidadReenvía el correo o haz una foto. Lo demás ya está hecho.
Ver la funcionalidadPartes, temperaturas, limpieza y recepción. Se firman en el puesto y quedan con su hora.
Ver la funcionalidadAlérgenos, etiquetas y caducidades; y de qué lote salió cada cosa el día que hay que retirarla.
Ver la funcionalidadTu catálogo, con el precio que le corresponde a cada cliente.
Ver la funcionalidadSi compras más y ganas menos, alguien tiene que enterarse.
Ver la funcionalidadPuntos, cashback y acuerdos de empresa. Sin plástico.
Ver la funcionalidadSí. Un escandallo es un producto más del catálogo, con su propio código: al venderlo en caja, descuenta sus ingredientes del inventario.
El TPV lee básculas conectadas por puerto serie, USB o red, y solo coge el peso cuando está estable. Si no hay báscula, pides la cantidad a mano.
Los registros del día, las temperaturas, la limpieza y la carta de alérgenos quedan firmados y con hora, y hay un modo inspección para enseñárselos al inspector.
No hace falta cambiarlo todo de golpe. Puedes empezar por la lectura de facturas y los costes y encender la caja cuando te venga bien.
Cuéntanos cuántos puntos de venta tienes y qué te quita más tiempo. Te contestamos con lo que tendría sentido encender primero.