Reconoce el producto, no sólo la línea de la factura.
El proveedor escribe como quiere. Se reconoce el producto, y lo que no existe se marca en vez de colarse.
Leer una línea no basta: hay que saber de qué producto habla. El lector identifica el artículo contra tu catálogo maestro y guarda la referencia con la que ese proveedor lo nombra, así que la siguiente factura lo reconoce sola.
Después lleva el importe a coste por unidad, porque una caja de veinticuatro no cuesta lo mismo que una lata, y cuando el documento no aclara cuántas unidades trae el formato lo deduce del propio contexto de la línea. Si el producto se vende al peso o por volumen, respeta su medida y no reparte el precio en unidades que no existen.
No hace falta encenderlo todo. Cuéntanos cómo trabajas y te decimos por dónde empezar. ATAZEL está en fase de pruebas y por ahora sólo en España: escríbenos a [email protected].